Friday, October 20, 2006

El último relato de Glenn


20 de octubre
Sarah entra corriendo apenas logran abrir la puerta. Las luces de las linternas de los bomberos y policías la siguen. Después de 1 mes de terminar la relación con Glenn, este se había distanciado de todos. Sus pensamientos, conversaciones y actos se habían tornado erráticos.
Las cortinas se abren con el viento y dejan ver un papel.
Sarah lo toma.

El último relato

Trato de reincorporarme.
Mis ojos solo distinguen paredes blancas.
Mis brazos cansados intentan levantar mi cuerpo y cada músculo de mi cuello luchar por enderezar mi cabeza.
Logro sentarme.
¿Adonde estoy?
Me dirijo hacia la puerta pero es inútil intentar abrirla, mis manos no tienen fuerza.
Mis pensamientos son miles, vienen y van, no los entiendo, me confunden y los sonidos de palabras que no me dicen nada
chocan en mi cabeza.
Una ventana.
Logro asomarme.
Puedo ver los balcones y ventanas de los dos edificios vecinos repletos de gente, todos se hablan, se ven, se miran a los ojos y disfrutan de la luz del sol.
Veo parques y grupos de gente mirando hacia arriba pero sin verme, solo apuntan sus ojos hacia arriba ignorando lo que ven.
Cada voz, cada mirada, cada abrazo, cada beso, pasan a mi lado como el agua que se escurre entre mi cuerpo, moja mis brazos, se hacen lugar en mis dedos y ante mi atenta mirada se hacen gotas que vuelven al mar abandonándome.
Estoy encerrado. Encerrado en mí.
La puerta y la ventana están trabadas y mi voz queda en este cuarto.
Golpeo, grito, trato de romper el vidrio, imploro por auxilio pero nadie dirige la mirada hacia mí.
Este departamento esta vacío, las paredes y los pisos lastiman de frío.
Son paredes que he construido yo mismo.

La Noche.
Y todas las luces se van apagando, todos se desean buenas noches y la oscuridad se hace mas profunda en el cuarto.
El sonido de mi respiración, el llanto, los lamentos, el ruido de una mano consolando a la otra.
Luego sirenas, miles de sirenas, luces, gritos que vuelven a tensar mis músculos, mi cuerpo se hace cada vez más insoportable.
La oscuridad es completa. No puedo ver.
Me siento en el piso, mis piernas están ya cansadas.
Los recuerdos juntan emociones en mi rostro.
El pasado.
Río, lloro.

Golpean la puerta. El miedo me paraliza, mi respiración se detiene, mis manos y mis piernas quedan inmóviles,
mis ojos se abren tratando de buscar luz y tanta oscuridad me aterra aún más.
Siento los golpes, siento los pasos, las sirenas, gritos, llantos y dan vuelta en mi cabeza.
Mis labios no pueden explicar nada, mis palabras perdieron sentido, mis disculpas son egoístas,

De repente el silencio.
Una luz por la ventana. La veo a ella. Me ofrece su mano, me ofrece una sonrisa.
Cada parte de mi cuerpo recobra la voluntad, me levanto y observo.
Me acerco al bacón.
Cerca suyo el aire me da paz.
Mis pies me llevan hacia ella.
Cada paso me libera.
Me ayuda a abrir la ventana.
El viento me acaricia.
Sus ojos y los míos forman un puente.
Solo un paso más para tomar su mano.
Suelto mi cuaderno.
.

Monday, July 10, 2006

Mi plan para arrancar el tiempo



Mi plan para arrancar el tiempo
se encuentra entre colores de nostalgia
arrugados por el paso de una vida sobre ellos.

Colores de nostalgia,
recuerdos llenos de una gama de colores que ya no veo.

Mis recuerdos,
gotas de una lluvia que sabe a real,
gotas de una lluvia que no puedo tocar.


Para arrancarnos a la eternidad
del conocerte sin verte,
del sentirte sin tocarte.

Para arrancarnos de las horas.
Para arrancarnos de lo no inteligible de lo superfluo.
Para arrancarnos de las palabras y significados.

Para arrancarnos a la noesis
y saberte tal cual eres.